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El dilema de los gerentes: ¿la inteligencia artificial es una bendición o una carga?

La adopción acelerada de inteligencia artificial está transformando radicalmente cómo los gerentes evalúan y gestionan a sus equipos, generando tanto oportunidades como nuevos desafíos.

Alberto Quintero 3 min de lectura
El dilema de los gerentes: ¿la inteligencia artificial es una bendición o una carga?

La revolución silenciosa de la inteligencia artificial en las empresas

En un mundo donde la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta común en el entorno laboral, las empresas están enfrentando un nuevo desafío: cómo gestionar la productividad y el rendimiento de sus empleados. Un reciente estudio realizado por Nielsen, que encuestó a 1,700 directores y gerentes senior en siete países, revela que más del 50% de los líderes empresariales sienten que evaluar el trabajo de sus equipos se ha vuelto más complicado desde la adopción de estas tecnologías.

La razón principal detrás de esta dificultad radica en que gran parte del trabajo presentado por los empleados llega ya pulido a los correos electrónicos de los gerentes. Esto plantea interrogantes sobre cuánto del resultado final es producto del esfuerzo humano y cuánto es generado por herramientas automatizadas. Como consecuencia, casi la mitad de los gerentes admiten que ahora dedican más tiempo a revisar y guiar el trabajo de sus equipos.

A pesar de estos retos, el entusiasmo por la IA no parece disminuir. Según Michal Miller Levi, responsable de investigación de mercado en Monday.com, un asombroso 94% de los gerentes encuestados expresaron su emoción por mejorar su trabajo mediante el uso de IA. Sin embargo, Levi advierte que la velocidad a la que avanza esta tecnología supera con creces la capacidad de adaptación organizacional.

A medida que las empresas adoptan IA, también están reconsiderando cómo evalúan a sus empleados. Un 78%% indicó haber modificado sus criterios para valorar el desempeño laboral, enfocándose más en habilidades como crear prompts efectivos y decidir qué tareas delegar a sistemas automatizados. Sin embargo, surge una pregunta crucial: ¿cómo pueden ser juzgados equitativamente los empleados si sus jefes no pueden discernir fácilmente entre su trabajo y el producido por IA?

El informe también destaca preocupaciones sobre sesgos inherentes al uso de modelos predictivos para evaluar rendimiento. Con un 46%% de los gerentes utilizando IA para informar decisiones y un 39%% empleándola para redactar revisiones del desempeño, existe un riesgo significativo de introducir sesgos adicionales al proceso evaluativo.

A medida que las organizaciones integran cada vez más herramientas basadas en IA, se observa un aumento notable en el número total de aplicaciones utilizadas dentro del entorno laboral. Más del 57%%de los gerentes reporta tener acceso a más herramientas ahora que antes; sin embargo, solo un 29%% considera su infraestructura tecnológica como completamente optimizada.

A medida que se espera que pronto haya más agentes AI supervisados que empleados humanos (un 58%% anticipa este cambio), muchos gerentes expresan preocupación sobre perder control sobre estas entidades autónomas. La incertidumbre acerca de ser responsables por decisiones tomadas por sistemas automatizados añade otra capa compleja al panorama actual.

A medida que las empresas navegan este nuevo paisaje tecnológico, queda claro que adoptar inteligencia artificial no solo representa una oportunidad para aumentar la productividad; también plantea desafíos significativos relacionados con la gobernanza y gestión organizacional. Sin procesos e infraestructuras adecuadas para manejar estos cambios vertiginosos, muchos líderes parecen estar luchando por mantener todo bajo control.

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