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Residentes de Filadelfia se movilizan contra la construcción de centros de datos: ¿una nueva amenaza ambiental?

Los residentes de Filadelfia se unen para combatir la construcción propuesta de centros de datos, temiendo impactos negativos sobre su salud y medio ambiente.

Alberto Quintero 3 min de lectura
Residentes de Filadelfia se movilizan contra la construcción de centros de datos: ¿una nueva amenaza ambiental?

La lucha por un futuro más limpio

En el corazón de Filadelfia, una creciente ola de descontento se manifiesta entre los residentes que temen que la llegada de nuevos centros de datos pueda agravar los problemas ambientales ya existentes en sus comunidades. Activistas y ciudadanos han comenzado a organizarse para exigir un alto a estos proyectos, argumentando que no solo amenazan su salud, sino también el bienestar del medio ambiente.

Shawmar Pitts, un activista local y director coadministrador de Philly Thrive, ha sido una voz prominente en esta lucha. Creció en el vecindario Grays Ferry, donde vivió al lado de una refinería de petróleo que cerró tras una explosión en 2019. Su experiencia personal con enfermedades crónicas en su familia lo llevó a cuestionar las implicaciones del desarrollo industrial en su comunidad. «Cada casa tiene alguien enfermo», afirma Pitts, quien ahora lidera la campaña No Data Centers in Philly.

Los opositores a los centros de datos no solo están preocupados por el ruido y la contaminación; también temen que estos proyectos no generen los empleos prometidos. Sonya Sanders, presidenta del consejo de Philly Thrive y residente afectada por la contaminación industrial, expresó su dolor personal al perder a su esposo debido a lo que ella cree fue causado por emisiones tóxicas. «La búsqueda del lucro mató a mi esposo», declaró durante una reciente manifestación frente al Ayuntamiento.

No es solo Filadelfia donde se siente esta resistencia; comunidades alrededor del país están levantando la voz contra la expansión de centros de datos. Desde Nueva York hasta Denver, las autoridades locales están considerando moratorias para evaluar el impacto ambiental antes de permitir nuevas construcciones. En Nueva York, por ejemplo, la gobernadora Kathy Hochul firmó una orden ejecutiva para frenar temporalmente nuevos permisos para grandes proyectos.

A medida que avanza la carrera global hacia el dominio en inteligencia artificial (IA), las proyecciones indican que los centros de datos estadounidenses podrían consumir más gas natural que países enteros como Alemania y Japón para 2035. Esto plantea serias preguntas sobre cómo equilibrar el crecimiento tecnológico con las necesidades ambientales y sociales locales.

“No queremos más contaminación”, insistió Sanders durante la protesta.

A pesar del panorama desalentador, Pitts mantiene viva la esperanza: “Nuestra comunidad está luchando y eso es increíble”. Con más de 100 personas asistiendo al lanzamiento oficial de su campaña contra los centros de datos, queda claro que este movimiento está lejos de ser un esfuerzo aislado; representa un llamado colectivo a repensar cómo se desarrollan las ciudades modernas frente a desafíos ambientales urgentes.

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